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QUERATOCONJUNTIVITIS INFECCIOSA BOVINA (QIB). REVISIÓN.

Manuel Cerviño López
Dpto. técnico. Schering-Plough Animal.Health.

 

            La Queratoconjuntivitis Infecciosa Bovina (QIB), también conocida por su denominación inglesa -pink eye-, es una oftalmia aguda contagiosa que afecta al ganado vacuno, producida por Moraxella bovis. Es una enfermedad de distribución mundial y con  mayor incidencia durante la temporada de moscas, vector que juega un importante papel en la transmisión. Se caracteriza por su elevada morbilidad, muy baja mortalidad y una rápida propagación. Las pérdidas económicas por la QIB son cuantiosas, debido fundamentalmente a la merma en las producciones. La mortalidad de los animales, que sucede en raras ocasiones,  suele ir asociada a la ceguera, como secuela o accidente.

La enfermedad fue descrita por primera vez en 1889 por Billings en un rebaño en Nebraska, como un cuadro oftálmico contagioso caracterizado por lagrimeo, fotofobia, úlceras corneales y opacidad.

 

ETIOLOGIA 

            El agente causal de este proceso es Moraxella bovis, un diplobacilo Gram-negativo, inmóvil. Este microorganismo es el único aislado de secreciones conjuntivales y nasales de casos clínicos que cumple con los postulados de Koch. La instilación del agente en el ojo del animal sano reproduce la enfermedad con las mismas características que la observada en condiciones de campo.

            Existen referencias de aislamiento, en secreciones oculares, de virus no identificados ni relacionados con el IBR, el BVD ni con PI3. Tras cultivar el agente aislado e inocularlo en el saco conjuntival de animales no expuestos al mismo con anterioridad, se desarrolló un síndrome muy parecido a la QIB.(1)

            El virus de IBR no produce el mismo tipo de lesión. En este caso lo que se aprecia es conjuntivitis y no queratitis, aunque es muy frecuente que se asocien ambos agentes generando un cuadro lesional mas severo, que además podría agravarse por la característica inmunodepresora que se asocia a este virus (2).  Además ha podido apreciarse mayor prevalencia de  QIB en animales que han recibido vacunas vivas modificadas intranasales frente al IBR, antes de la infección por M. bovis.

            No obstante, y aparte de la referencia citada, está comunmente aceptado que la etiología es única, y que el proceso morboso se debe a la infección por M. bovis. Han podido aislarse otros agentes en casos de enfermedad natural, como Rickettsia bovis o alguna especie de Neisseria, pero en ninguno de los casos han sido capaces de desarrollar el proceso si previamente no se lesiona la conjuntiva, la cornea o ambas, o salvo que se inyecte en la cámara anterior del ojo. En estos casos se desarrollan  procesos, similares pero no coincidentes con la QIB. Sí que pueden aislarse agentes oportunistas, contaminantes secundarios, que aprovechan las condiciones locales creadas tras la infección por M. bovis, y a ellos puede atribuirse, en ocasiones, el aspecto y lesiones que podemos encontrar cuando el proceso se demora en el tiempo.

PATOGENIA

            Se han identificado varios factores de virulencia en M. bovis, incluyendo la presencia de pili, una toxina dermonecrótica y una b hemolisina.

            Existen al menos siete serogrupos diferentes de M. bovis con pili, factor indispensable de patogenicidad. Por medio de estos  pili la bacteria consigue fijarse a los receptores de las células de la superficie del epitelio corneal, tras lo cual libera enzimas que dañan la superficie dejando accesible el estroma de la cornea. Además, otros factores facilitan el acceso de la bacteria al estroma, debilitando en mayor o menor medida el epitelio externo. Así, ha podido constatarse que dosis diarias de radiación ultravioleta solar (2.800 a 3.200 A) facilitan el acceso del agente al estroma corneal, motivo por el cual la enfermedad se manifiesta con más virulencia en los meses de verano. Otros factores como  la presencia de polvo, el viento y cualquier irritación de tipo mecánico,  favorecen enormemente la aparición de la enfermedad. Los irritantes químicos también juegan un papel importante en la facilitación del proceso, especialmente en producción intensiva de ganado de engorde y en vacuno lechero. La clorexidina es un desinfectante corrientemente utilizado en explotaciones de vacuno lechero que, cuando de modo accidental se aplica sobre la superficie de la cornea, provoca necrosis del epitelio de cobertura, e incluso del estroma corneal. 

            Una vez accesible el espesor corneal, la úlcera progresa  debido a la interrupción y ruptura de la trama de células que la forman, por la acción de enzimas con actividad hidrolasa y proteasa sintetizadas y liberadas, no solo por la bacteria, sino también por leucocitos polimorfonucleares y por las propias células corneales. El proceso puede terminar con la perforación de la cornea y la exposición de la cámara anterior del ojo, lo que conduce de modo casi irremisible a la pérdida del mismo. No obstante, es frecuente que no se llegue a este punto, sino que antes se establezca un proceso de resolución y cicatrización. La resolución de la úlcera, comienza con un incremento en la vascularización y la subsiguiente  remodelación del entramado celular y la producción de una cicatriz..

            Existe relación entre la patogenicidad de M.bovis y la producción de la b hemolisina. La mayoría de los brotes veraniegos de QIB se asocian con las cepas hemolíticas. Generalmente las infecciones por las cepas no hemolíticas son menos graves que las producidas por los aislados hemolíticos.

            La inmunidad natural inducida suele ser eficaz hasta la próxima estación, aunque puedan ocurrir crisis recidivantes en un mismo animal cuando concurren factores de inmunocompromiso. El hecho de que los bovinos afectados sean, en su mayor parte, animales de menos de tres años de vida indica que se desarrolla un proceso inmune efectivo en animales adultos (3).

EPIDEMIOLOGÍA

            Solo los bovinos se infectan (4) y , como ya he comentado, los animales jóvenes son mas propensos que los adultos debido al grado de protección que confiere el contacto repetido con el agente. Cuando la enfermedad afecta por primera vez a una población susceptible de bovinos, suelen verse involucrados animales de todas las edades. En colectivos donde la enfermedad es enzoótica, la predominancia variará de un año a otro, pero siempre afectando en mayor medida a animales jóvenes, especialmente a los que viven su primer verano. En la producción intensiva de vacuno de carne, los ciclos productivos en España raramente ocupan mas de 14 a 16 meses, por lo que se mantienen siempre a punto poblaciónes de alta susceptibilidad, que se renueva periódicamente.

            No existen datos de mortalidad. En realidad es muy baja y cuando sucede alguna muerte, normalmente suele tener que ver con accidentes provocados por pérdida de visión, asociada a casos sobreagudos,  en los que se vean afectados ambos globos oculares. Sin embargo la morbilidad es altísima, alcanzando hasta al 80% del efectivo en el pico máximo de infección, que suele alcanzarse hacia la tercera o cuarta semana de la aparición del brote. El porcentaje de animales afectados en el rebaño, está en función del tipo de producción y manejo. En explotaciones de cebo intensivo, donde el hacinamiento es alto y abundan los vectores de transmisión, la morbilidad puede alcanzar el 100%. Igualmente en explotaciones de vacuno lechero donde se maneja un alto nivel de estrés productivo, el porcentaje puede ser también especialmente elevado. Los datos tienden a bajar cuando se trata de ganado explotado  en régimen extensivo.

            La enfermedad es mas frecuente en verano y otoño, y alcanza carácter epizootico cuando moscas y polvo son mas abundantes. Por este motivo se atribuye a éstos el carácter de vector de transmisión que actuarían transportando de modo mecánico las bacterias procedentes de bovinos enfermos. Se cree que la llamada mosca de la cara (Musca autumnalis), así llamada por su preferencia por esta zona anatómica, especialmente rodeando los ojos, es un vector muy importante de infección, pues sabemos que permanece infectada por periodos de tres o mas días (5).

            El contacto directo y la creación de aerosoles son, obviamente, otro de los mecanismos de contagio de la enfermedad. En ganado hacinado, donde existe un conflicto respiratorio, aunque sea leve, y cursa con tos, la proyección de este aerosol se ve facilitada y con ello la extensión del proceso.

            Aunque menos frecuentes, existen también brotes de QIB en invierno en los que predominan las cepas no hemolíticas, o al menos se aíslan con mayor frecuencia que en los brotes de verano/otoño, donde son las cepas hemolíticas las más comunes.

            La enfermedad permanece de una temporada a otra por la presencia de animales infectados que, probablemente, actúen como portadores durante mas de un año. Se ha constatado que animales que han padecido la enfermedad y se han recuperado, albergan M. bovis en las secreciones lacrimales y nasales durante este periodo de tiempo.

            La QIB es una enfermedad que ocasiona serias pérdidas económicas en el sector, que se derivan de la disminución en las  producciones; descenso en los índices de conversión en ganado de engorde, pérdida directa en al producción lechera, costes de los tratamientos, pérdida de valor de los terneros con lesiones, etc.

SÍNTOMAS CLÍNICOS

            El periodo de incubación en las infecciones de campo es de dos a tres días, aunque en infecciones experimentales han podido observarse periodos mas prolongados, de hasta tres semanas después de la inoculación.

            El proceso comienza con hiperemia de los vasos corneales, edema de las conjuntivas, lagrimeo abundante, que es acuoso en un primer momento, blefaroespasmo y  fotofobia. En algunas ocasiones puede apreciarse ligera hipertermia durante algunas horas, suficiente para provocar descenso de la producción láctea y anorexia pasajera.

            Pasados dos o tres días se aprecia una ligera opacidad en el centro de la cornea que puede ser amarilla o blanca. Esta opacidad puede evolucionar hacia la curación espontánea, o por el contrario, en no pocos casos, se ulcera empeorando el cuadro. Lo habitual es que se vaya extendiendo pudiendo cubrir toda la cornea en el plazo de seis días. A medida que  evoluciona el cuadro, las secreciones se tornan purulentas y la opacidad va disminuyendo, pudiendo terminar en total curación en el plazo de tres a cinco semanas, aunque siempre persisten pequeñas cicatrices blanquecinas.

            En un porcentaje variable de los casos quedan opacidades residuales. La evolución menos afortunada lleva a adopción de forma cónica de la córnea, con intensa vascularización, y ulceración de la zona mas apical. Se crean trayectos profundos con pus de color amarillo brillante rodeados de eritema y es normal que estos ojos lleguen a romperse produciendo ceguera.

            Las úlceras en los casos avanzados pueden apreciarse a simple vista sin ayuda de apoyos diagnósticos. Para apreciarlas en los estadios más incipientes puede destilarse una solución de fluoresceina al 2%. Las zonas ulceradas retendrán el colorante.

 

DIAGNÓSTICO

            El diagnóstico de la QIB puede realizarse atendiendo a la síntomatología clínica y epidemiología sin mayores problemas, y puede confirmarse mediante la toma de muestras de las secreciones del fondo de los sacos conjuntivales. M. bovis tiene requerimientos especiales en cuanto a medios de cultivo y es necesario tener especial cuidado para su identificación en laboratorio. Es mas sencillo el aislamiento del agente cuando se parte de muestras tomadas en la  fase aguda de la enfermedad.

            La elevada morbilidad del proceso, junto con la característica disposición en el centro del ojo de las úlceras, caracterizan la enfermedad. Otros casos cursan con conjuntivitis o con queratitis, pero nunca afectando a tan alto número de animales.

            Ya he comentado que es frecuente que la QIB se asocie con el virus del IBR produciendo un cuadro mas dramático. La lesión ocular de la Rinotraqueitis Infecciosa Bovina es una conjuntivitis granular sin queratitis simultánea. Para el caso de la Fiebre Catarral Maligna, otro proceso del que debe hacerse diagnóstico diferencial y que parece estar aumentando día a día, la opacidad corneal comienza en el limbo  y avanza en forma centrípeta, mientras que la lesión de la QIB se origina centralmente y evoluciona centrífugamnete. Tanto en la peste bovina como en la diarrea vírica bovina podemos encontrar cuadros de queratitis, pero en estos casos tanto el curso epidemiológico, como la presencia de otros signos no oculares nos conducirán al diagnóstico definitivo.

            Existen cuadros de fotosensibilización consecuentes a la administración por vía oral de fenotiazina, con cuadros similares al que nos ocupa. Los traumatismos, las alergias y la irritación por cuerpos extraños también pueden producir queratoconjuntivitis, pero la identificación de la causa y la baja morbilidad permiten el diagnóstico diferencial.

            Se ha aislado también Pasteurella multocida (capsular tipo A) precedente de secreciones de novillas con queratitis grave, aparecidas en forma de brote. En estos casos la conjuntivitis no se aprecia hasta las etapas finales de la enfermedad y cursan con pérdida grave del estroma corneal en las primeras 72 horas, tras el comienzo del cuadro clínico. La lesión es una queratitis intersticial muy rebelde, con ulceración profunda que puede evolucionar hacia una perforación irreversible. En este caso el tratamiento tópico con gentamicina produce un resultado rápido y satisfactorio si se aplica en los primeros estadios.

TRATAMIENTO

            Se han sugerido numeroso tratamientos frente a la QIB. La córnea bovina posee una increíble capacidad para vencer las infecciones y curar las úlceras, incluso aquellas mas profundas y complicadas. Esto, junto con la gran cantidad de antibióticos a los que es sensible el agente causal, hace que sea fácil tener éxito en los tratamientos, siempre que estos se efectúen temprana y frecuentemente y a nivel local.     

El tratamiento oportuno en forma de pomadas oftálmicas y soluciones locales de antibióticos a los que es sensible M. bovis da buenos resultados cuando se aplica al menos dos o tres veces al día. La medicación debe aplicarse tanto en los sacos conjuntivales superiores como inferiores para tener la plena seguridad de que los productos se difunden adecuadamente. En los casos graves el animal debe permanecer protegido de la luz solar directa, en un ambiente de aire limpio, sin amoniaco ni polvo.

            Cuando la vascularización de la córnea es extensa, y aún no existe úlcera, algunos autores recomiendan la administración de una inyección de corticosteroides (1 mg de dexametasona) y antibiótico debajo de la conjuntiva bulbar. La administración de anestésicos oftálmicos tópicos y atropina está indicada para reducir al máximo el espasmo ciliar, la uveitis que se sucede en ocasiones de modo secundario a la ulceración,  y el dolor.

            La batería de antibióticos que pueden utilizarse para destilación local incluye la ampicilina, bacitracina, neomicina, oxitetraciclina, penicilina,  kanamicina, cloxaciclina-benzatina,  etc. Lo correcto sería, obviamente, realizar un estudio de sensibilidad in vitro y la determinación de las CMIs de muestras procedentes de algunos de los animales afectados en el brote, para así realizar una elección segura. Pero esto no siempre es posible, por lo que la selección deberá hacerse atendiendo a los datos bibliográficos de sensibilidad y eficacia conocidos.

            Existen referencias sobre la aplicación vía subconjuntival de penicilina G (150.000 a 500.000) que puede ser aplicada dos o tres veces, no mas, en días alternos. Superar esta aplicación puede resultar excesivamente traumático y además se reportan no pocos casos de resistencia de M. bovis a este antibiótico. El uso de oxitetraciclina por esta vía está desaconsejado pues a pesar de mostrarse efectivo frente a la bacteria, es demasiado irritante 

            La curación puede no alcanzarse hasta pasadas incluso dos o tres semanas, y será necesario explorar diariamente el ojo para evitar evoluciones no deseadas y para mantener la medicación.

            Si bien los tratamientos a nivel local son efectivos, no son en absoluto prácticos en la clínica diaria del rebaño. Como ya se ha comentado, estamos hablando de una enfermedad de muy alta morbilidad, lo que hace extraordinariamente difícil realizar tratamientos individualizados en el alto número de animales que habitualmente se afectan en el lote de cebo o en el rebaño de extensivo. No podemos tampoco olvidar la dificultad que supone realizar tratamientos locales en animales que, en bastantes ocasiones, son hoscos y de manejo complicado. El estrés generado en estos manejos y la posibilidad de producir lesiones en animales agresivos como el ganado de lidia o los rebaños de Morucho, ha hecho que se replantee el tratamiento, de modo que puedan evitarse estos problemas, sin renunciar a un porcentaje de éxitos elevado y con un coste discreto (8) (9). Se trata de eliminar la infección por M. bovis y propiciar la resolución de la lesión mediante tratamientos parenterales de larga duración. La aplicación de fármacos en destilación ocular no mantiene el producto mas de 12 h. La inyección subconjuntival aumenta este periodo hasta 24 a 36h, pero en no pocos casos, puede ser mas perjudicial que conveniente este tipo de manejo. Solo la administración parenteral de ciertos antibióticos son capaces de asegurar periodos de acción de mas de 4 días, como sucede con la adminstración vía subcutánea de Florfenicol

            Recientes trabajos realizados por Cosgrove, Simmons, Johnson y Varma (10), sobre la eficacia del Florfenicol en el tratamiento de la QIB han puesto de manifiesto la alta eficacia de este antibiótico tras una única aplicación por vía subcutánea de 40 mg/kg pv, equivalente a 2 ml/15 kg pv de Nuflorâ(a), o tras dos aplicaciones vía intramuscular separadas 48 horas de 20 mg/kg pv. Dicho trabajo se realizó tanto en un rebaño con enfermedad natural como en un grupo de animales a los que se les reprodujo la enfermedad de modo experimental.

            La oxitetraciclina vía parenteral es efectiva en los primeros momentos de la infección. Este antibiótico parece concentrarse en las células de la superficie corneal, que son las que primeramente se afectan. Pero su concentración en el estroma no parece ser elevada, ni tampoco lo es en la glándula lacrimal ni en las propias lágrimas. 

            El uso de corticoides en el tratamiento de la QIB, aunque muy extendido, es puesto en duda, e incluso desaconsejado, por numerosos autores. Su aplicación tópica y subconjuntival en ojos con queratitis ulcerativa no parece apropiada pues potencia la acción colagenolítica retrasando la cicatrización. Además la inmunidad ocular, a nivel local, se ve afectada, lo que los desaconseja en cuadros infecciosos, sea cual sea su naturaleza, pues pueden agravar la infección. Realmente es capacidad de los AIE (Antiinflamatorios Esteroideos) para reducir la inflamación el motivo que induce a su uso, a pesar de contar con desventajas manifiestas. El uso combinado vía subconjuntival de penicilina G procaina y dexametasona, una vez al día durante tres días, no retrasó ni aceleró el curso clínico en un ensayo realizado con novillas que padecían la enfermedad adquirida de modo natural (6).

            Sin embargo, el uso de AINEs (Antiinflamatorios No Esteroideos) que pueden ser administrados vía tópica o parenteral y son excelentes antiinflamatorios tambien en  procesos oculares, no afectan a la cicatrización ni producen inmunodepresión. Además actúan como excelentes analgésicos. Existen antecedentes de tratamiento con Ac. Acetilsalicílico por vía oral en bovinos adultos, con regulares resultados. El inconveniente es que debe ser administrados cada 12 horas y su uso en terneros lactantes no es adecuado. La Fenilbutazona (4 a 8 mg/kg vía oral cada 24 horas) es otro de los antiinflamatorios útil en el tratamiento de la inflamación a nivel ocular, pero la legislación actual prohibe su uso en animales de abasto, en todo el ámbito de la Comunidad Europea. El Flunixin Meglumine parece ser el AINE de elección para el tratameinto de la inflamación en la QIB (7), en aplicación IM o IV a dosis de 2,2 mg/kg pv, puesto que se muestra efectivo en el tratamiento de estas dolencias, tiene un elevado poder analgésico y una pauta de aplicación asequible.

(a)     Nuflorâ. Lab Shering-Plough A.H.

CONTROL

            Aún que no disponibles en nuestro país, existen vacunas efectivas,  compuestas por uno o varios serotipos de M. bovis inactivado y/o pilliada. Estas vacunas son útiles en el control de los brotes, aunque no disminuyan la morbilidad al 100 %.

            El control de las moscas, cuando es posible, reduce notablemente la incidencia en el rebaño o lote de cebo. Ha resultado muy efectivo el uso de pendientes impregnados con permetrina al 10% en ambas orejas, antes del comienzo de la temporada de las moscas.

            Cuando el brote se declara deben segregarse los animales clinicamente afectados de los mas jóvenes, con el fin de cortar la transmisión. La limpieza de pastos para evitar los traumatismos en ganado extensivo y la mejora del ambiente, menos polvo y menor tasa de amoniaco en ganado de cebo, son medidas efectivas.

Finalmente, en los tratamientos individuales deben utilizarse guantes para evitar que el clínico actúe como diseminador del proceso, en el mismo lote o de un rebaño a otro.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Medicina y cirugía de los bovinos. W.J. Gibbons, E.J. Catcot, J.F. Smithcor. Ed. La prensa Médica Mexicana.
  2. L’apoptose induite par le virus IBR.- Ses implications. E. Hanon, P.P.Pastoret. GTV-1997-4-B-560 pp. 17-20
  3. Pugh C.W. & Hughes, D.E. (1975) f. Am. Vet. Med Assoc. 167 310
  4. C.D. Blood, J.A. Henderson, O.M. Radostits. Medicina Vetereinaria. Ed Interamericana.
  5. Steve, P.C. & Lilly, J.H. (1965) f. Econ.ent.,58,444
  6. Allen L.J., George L.W., Willits N.H.: Effect of penicillin or penicillin and dexamethasone in cattle with infectious bovine keratoconjunctivitis. J Am Vet Med Assoc 206:1200-1203, 1995
  7. Current Veterinary Terapy IV. Food Animal Practice. Jimmy L. Howard, Robert A. Smith. Ed Saunders 1999.
  8. George L.W., Kagonyera G: Pathogenesis and clinical managenet of infecctious bovine keratoconjunctivitis, proc Am Assoc Bov Pract 20:26-32, 1988
  9. George L.W.: Antibiotic Treatment of infectious bovine keratoconjunctivitis. Cornell Vet 80:229-235,1990

10.  S.B Cosgrave, MS, DVM, R.D. Simmons, DVM, J.C. Johnso, DVM, MS y K.J. Varma, BVSc, MVSc, PhD. Eficacia in vivo e in vitro de Nuflor (Florfenicol) para el tratamiento de la queratoconjuntivitis infecciosa bovina. Proceeding Congreso mundial de buiatría. Sydney (Australia)

11.  Large Animal Ofthalmology. Ed. Mosby. John D. Lavach.